Me acuerdo de cuando era niña, jugaba a ser maestra, hablaba y me escuchaban en silencio, salía al recreo y no había problemas. ¡Era feliz!, remanso de paz y organización, donde todo eran sonrisas, ni me aburro, ni se aburrían, claro que….. los alumnos eran muñecos inertes, feos, desaliñados, enmudecidos, con ninguna gracia.
Siento nostalgia de los años inocentes, de la ignorancia atrevida, de mi gente siempre dispuesta con casas sin cerraduras, ¿qué necesitas?…., los amigos vigilantes; las promesas se cumplían; el mejor contrato: un abrazo; el perdón no se razonaba, se sentía.(Josefina Torralba)